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martes, 21 de junio de 2011

El seguro de vida de la hipoteca: ¿obligatorio? (II)

En la entrega anterior hablamos de los problemas generados por la contratación obligatoria de un seguro de vida junto con la hipoteca. Vamos a darle las claves para invertir esta situación. No es fácil resumirlas pero no dude en hacer todas las preguntas que quiera, las contestaremos una a una.

1. Busque su contrato de seguro de vida y confirme si es anual o a plazo, y si es de prima creciente o constante. Si es anual y/o de prima creciente es probable que deba reemplazarlo cuanto antes. Contrate, ahora sí, un seguro a plazo a prima constante o nivelada.

a.  A plazo quiere decir que tendrá un contrato de 15 ó 20 años y por tanto la aseguradora no tendrá derecho a cancelarlo unilateralmente si cambia su situación de riesgo. Por ejemplo, si se le detecta cáncer o diabetes usted está obligado por contrato a comunicarlo a la aseguradora, y con un seguro anual ésta podría tener derecho a aumentar la prima para adecuarla a su nivel de riesgo, o incluso cancelarla.

b. A prima constante o nivelada quiere decir que pagará exactamente lo mismo ahora que dentro de 20 años. Tenga en cuenta que una prima creciente sube en función del riesgo que usted representa, es decir que dentro de 20 años, puede costarle fácilmente 8 veces lo que le cuesta hoy y tal vez no tenga los ingresos necesarios para mantener el seguro cuando más lo necesita.

2.  Decida usted el plazo que le conviene. Calcule los años que faltan para que su hijo menor cumpla 26 años (ya no dependerá de usted o al menos podrá valerse por si mismo).

3.  Vigile las exclusiones del seguro de vida que contrata. Hay tres exclusiones razonables y que puede controlar:

a.  La conducción bajo efecto de alcohol o estupefacientes,

b. la imprudencia temeraria así declarada por un juez

c.  y el suicidio durante el primer año de la póliza.

Las compañías tienen otras exclusiones por riesgos extraordinarios que están cubiertas por el Consorcio de Compensación de Seguros por lo que no deben preocuparle. Pero muchas veces hay exclusiones de todo tipo (picaduras de serpientes, asta de toro...) que usted no puede controlar. La cuestión es sencilla: usted no tiene ni idea de cual será la causa de su fallecimiento y no puede permitirse pagar 15 años su póliza de seguro para que el día de mañana su familia quede desprotegida simplemente porque (oh!) esto no lo cubría su póliza. Estudie bien las condiciones generales de su seguro de vida, así como las Especiales, las Particulares, o cualquier anexo que le hagan firmar.

4. Contrate todo el capital de cobertura que necesite y que esa cobertura se mantenga hasta el final. En caso de fallecimiento o de invalidez, pagar la hipoteca al banco es solamente una de las obligaciones que recaerán sobre su familia. Usted necesita mantener el nivel de vida de su familia para no recaiga la desgracia económica encima de la personal. Una manera simple de estimar la cobertura que necesita es calcular primero la bajada en los ingresos que se produciría (verifique bien cual es su base de cotización y qué porcentaje de ésta le correspondería a su cónyuge en caso de fallecimiento). En caso de invalidez, la bajada no es tan importante pero los gastos aumentan notablemente.

Una vez tenga la cifra estimada de ese déficit mensual, multiplique esa cantidad por 12 y por 20 para obtener la cobertura deseable. Es la cantidad que, invertida conservadoramente, le daría aproximadamente el importe de su déficit mensual sin consumir el capital. Por ejemplo, si el déficit es de 500€, el capital necesario sería de 120000€ (500*12*20). 120.000€ invertidos a un 5%, darían 6000€ anuales, 500€ mensuales.

5. Si su banco le ha cobrado varios años de seguro y se los ha financiado con la hipoteca, está de suerte porque tiene muy fácil recuperar la cantidad de prima no utilizada para cambiarse a otro seguro. Basta con solicitar por escrito al banco (o a la aseguradora presentada por el banco) que le cancelen la póliza de seguro abonándole la prima no utilizada en su cuenta. El banco no podrá forzarle a que la use para repagar el préstamo. Eso sí, asegúrese de tener previamente contratada su nueva póliza de seguro de vida para no quedar en ningún momento sin cobertura

6. No está nada claro que el banco pueda forzarle a tener un seguro de vida. Tal vez se lo hayan puesto como condición para aprobarle el préstamo pero eso no le obliga a mantenerlo. Más probable aún es que hayan condicionado el tipo de interés a que mantenga su seguro de vida y otros productos con el banco. Esta práctica es ilegal en muchos países pero aún no en el nuestro. Aún así, haga bien los cálculos para saber cuánto le incrementaría la cuota.

Las soluciones que le propongo no son necesariamente baratas y menos en el corto plazo. Pero no conozco nada más caro que pasarse la vida pagando una prima creciente para descubrir demasiado tarde cuando ocurre el siniestro que la ha estado uno pagando para nada porque uno no fue cuidadoso con el clausulado del seguro que contrató abandonando todo juicio independiente en manos del banco y de sus intereses.

Revise si paga demasiado por proteger su coche o su hogar y reduzca esos gastos si es necesario pero conceda la prioridad necesaria a la protección de su bien más importante: su familia. La mejor manera de ahorrarse el seguro de vida es disponer cuanto antes de un patrimonio líquido que lo haga innecesario.

viernes, 3 de junio de 2011

El seguro de vida de la hipoteca, ¿obligatorio? (I)

En España, el 80% de la población son propietarios y lo son gracias a una hipoteca y por culpa de esa hipoteca tienen varios productos bancarios y aseguradores que nunca quisieron comprar ni entienden para qué valen: dos planes de pensiones, un seguro de hogar, dos seguros de vida, una cuenta corriente y dos tarjetas de crédito, además de haber domiciliado su nómina y sus recibos.

Lo peor de esta situación, es que está convencido de que no es usted quien necesita esos productos sino su banco y por tanto les tiene muy poco afecto. Si pudiera, los cancelaría.

En especial el seguro de vida. Como no se lo han explicado sino que se lo han exigido, piensa que es una manera de tirar el dinero pero que el banco lo necesita para poder cobrar el préstamo si le pasa algo. Si piensa esto está totalmente en lo cierto porque esa es la razón por la que su banco se lo ha vendido.

Como el banco no está nada convencido de que el seguro de vida sea algo conveniente para usted, le ha vendido una modalidad que es la que a él le conviene y no la que le convendría a Ud. Así pues, probablemente usted tiene un seguro de vida Anual Renovable (1), con muchas y complicadas exclusiones (2) para no tener que hacer muchas preguntas, solo por el importe de la hipoteca (3), con capital decreciente (4) para ajustarse siempre al saldo de dicha hipoteca y en muchos casos, adicionalmente, se han atrevido a cobrarle de golpe varios años de seguro (5) incrementando el saldo del préstamo.

(1) Un seguro es una manera de diluir un riesgo haciendo que todos los que están sujetos al riesgo puedan ser rescatados en caso de ser ellos los que tienen el siniestro. En el caso del seguro de vida, todos pagamos un poco de dinero para que aquellos de nosotros que fallezcamos o quedemos inválidos dejemos a nuestra familia bien cubiertos.
Como es lógico, el seguro de vida es tanto mas caro cuanto más mayor es uno y por eso los seguros de vida anuales renovables nos suben la prima cada año. Es verdad que en los primeros años, cuando apenas tenemos riesgo, pagamos muy poco, pero nadie nos hace ver que en los años posteriores cuando el riesgo sea elevado, la prima será tal vez tan alta que no podremos pagarla. Además, en muchos seguros anuales renovables hay claúsulas que permiten a la compañía no renovarle si se ha producido un cambio en el riesgo, cambio que a Ud. le obligan a comunicar a la compañía. Hay que tener en cuenta que cuanto más baja sea la prima, más dinero le podrán prestar sin pasarse del ratio del 40% de los ingresos en cuotas de préstamos y seguros.

(2) Como el banco no confía en que Ud. esté dispuesto a rellenar un cuestionario médico, le coloca un seguro en el que el empleado pueda pasar de puntillas sin hacer apenas preguntas. Como es lógico, en ese tipo de seguro, las compañías de seguros incluyen un montón de cláusulas a las que acogerse para no pagar los siniestros dudosos.
Como consecuencia Ud. no sabe nunca si de verdad está cubierto y se limita a pagar sin preguntar.

(3) El banco está solo interesado en recuperar su préstamo por lo que ni se le ha ocurrido considerar cuáles son sus necesidades reales de protección. La cuota del préstamo es solo una parte del déficit que le queda a la familia. Hay que reemplazar todos los ingresos que se pierden en una situación así. Aproximadamente, diez veces el ingreso anual si es posible para poder vivir de la rentabilidad de ese capital sin que se agote.

(4) Lo más escandaloso es que muchas veces el banco, para cobrar una buena comisión de la compañía de seguros y para asegurarse de que usted no deja de pagar la prima, le ha financiado la prima de 5 ó 10 años de su seguro y !!! le cobra intereses por ello!!!
Antes podía simplemente dejar de pagar el seguro o contratarlo con otra entidad. Ahora las entidades incluyen en sus escrituras de hipoteca cláusulas que condicionan el precio que le dan al mantenimiento de todos los productos adicionales.

!Qué gran fracaso comercial! La banca es el único negocio que no sueña con ofrecer a sus clientes soluciones y productos atractivos sino que le “chantajea” con un producto (el crédito) para forzarle a comprar de todo.

En nuestra próxima entrega le contaremos qué puede hacer para salir de esta situación y si al hacerlo puede ahorrarse algún dinero.

lunes, 16 de mayo de 2011

España está enladrillada, ¿quién la desenladrillará?

(Artículo de Javier García Monedero publicado en Cincodías.com  http://bit.ly/kamCUv)

España está indigesta de ladrillos, nos salen los ladrillos por las costas, por las montañas, por los barrios de los pueblos y ciudades, por los descampados...
Por razones profesionales, he tenido la oportunidad de conocer los comportamientos financieros de los consumidores en muchos países del mundo y las prácticas bancarias asociadas a esos comportamientos. Sé cómo financian sus coches los argentinos, cómo pagan sus facturas los estadounidenses o los taiwaneses, cómo alquilan sus pisos los belgas, cómo cobran los cheques impagados en Arabia...
Me ha quedado claro de todas estas experiencias que los ciudadanos y los banqueros de cada país están plenamente convencidos de que determinadas prácticas son debidas a razones culturales. Y esto es absolutamente falso.
Aquí todo el mundo cree que ser propietarios es algo cultural. En realidad, esta cultura se ha creado: incentivos fiscales, lanzamiento en la década de los ochenta de hipotecas fáciles, falta de educación y asesoramiento financiero combinados con la artificial inflación de precios promovida por todos ha hecho pensar durante muchos años a los españoles que no hay mejor inversión que una casa y a ello se han lanzado alegremente.
Hoy estamos pagando un alto precio por esa locura. No es lo peor la tormenta política originada. Lo peor es la terrible sangría permanente que provocan en la sociedad los procesos de ejecución y desahucio de tantas familias y empresas. ¡Tanta energía derrochada en hacer propietarios a unos bancos que no quieren esas casas quitándosela a unos propietarios que tanto las quieren!
La mentira masiva que creó la burbuja inmobiliaria y que hizo creer a todos que la riqueza era interminable y por tanto la deuda podía estirarse hasta el infinito se sostuvo gracias a una borrachera de titulizaciones (securitization) que multiplicó el problema mucho más allá de sus limites naturales.
Y del mismo modo que la leyenda urbana dice que las resacas se curan con una buena cerveza fría, curemos el atasco recurriendo de nuevo a las titulizaciones. Lógicamente no hablo de volver a titulizar activos tóxicos. Lo que propongo es convertir los préstamos morosos o en vía de serlo en alquileres titulizados.
En primer lugar habría que diseñar y probablemente legislar un tipo especial de fondo de inversión inmobiliario más orientado a rentabilizar y administrar alquileres aunque obteniendo también importantes plusvalías a largo plazo.
Habría que diseñar una transacción compleja para ser escriturada ante notario por la cual, en un mismo acto el propietario del inmueble cede la propiedad al banco a cambio de la cancelación de sus deuda hipotecaria, el banco deprecia en un porcentaje (digamos un 25% por ejemplo) la propiedad contra pérdidas, transfiere la propiedad a uno de estos fondos inmobiliarios especiales, el fondo entrega al banco participaciones en ese fondo por el valor de la propiedad transferida, el fondo alquila el inmueble al antiguo propietario a precio reducido y le entrega una opción de recompra a 10 años condicionada al constante pago de los alquileres.
Este es el núcleo de la solución. Podemos aderezar la solución con incentivos fiscales, aceleración de las provisiones obligatorias de los bancos por deuda hipotecaria, etcétera.
Para que la medida tuviera impacto real en la economía habría que hacerla extensiva a los promotores que tengan inmuebles terminados sin vender. Estas mismas compañías podrían desarrollar una nueva área de actividad en el mantenimiento y explotación de estas propiedades por cuenta de los fondos de inversión especiales.
La lista de beneficios es interminable: movilidad social, recuperación de la actividad parada de agentes inmobiliarios, acceso de la juventud a vivienda barata en alquiler, desarrollo del comercio en áreas ahora deprimidas, eliminación de amenazas sobre el sistema financiero y por tanto reducción de los diferenciales de deuda del país, caída de precios en el mercado de alquileres reduciendo así otra tensión inflacionista pero incrementando PIB.... sigan ustedes.
¿Se podrá realizar esta idea? No veo por qué no. No hay obstáculos ideológicos que la hagan inaceptable para ninguno de los dos principales partidos políticos. Pero es difícil conseguir romper la inercia de los programas de los partidos. Sea este artículo una botella en el mar de la información diaria que tal vez caiga en las manos adecuadas.
No nos hacen falta más viviendas. Nos hacen falta más infraestructuras, mejor mantenimiento de lo que tenemos, creación de nuevos sectores económicos. Dejemos de rodear nuestras ciudades con cinturones de ladrillo visto y ropa interior en los balcones. Menos viviendas de mayor calidad, más duraderas, mejor comunicadas, menos concentradas.
El desenladrillador que la desenladrillare, buen desenladrillador será.

lunes, 25 de abril de 2011

¿Comprar o alquilar?

Una de las tareas más difíciles al planificar las finanzas de una familia es luchar contra determinados prejuicios o posiciones tomadas que impiden aprovechar adecuadamente los recursos disponibles. Un buen ejemplo ha sido la creencia de que comprar una casa era la mejor estrategia financiera posible para garantizar la estabilidad familiar. Aunque esta creencia no siempre es errónea, en general se basa en los siguientes argumentos que voy a desmontar:
  1. Alquilar es tirar el dinero mientras que comprar acumula patrimonio.
  2. No hay mejor inversión que una vivienda.
Lo primero que el lector debe comprender es que, en la mayoría de los casos, la familia no compra una casa, sino que se hipoteca, es decir, alquila parte del dinero al banco para pagar la casa.
Axioma 1: Comprar una casa con hipoteca = Alquilar el dinero para comprar una casa
El dinero que pagamos por la hipoteca se divide en dos partes: intereses y devolución de capital. Esto acarrea dos consecuencias:
  • La parte que pagamos al banco como intereses es el coste del alquiler del dinero; tenemos que asegurarnos de que no pagamos más por alquilar ese dinero de lo que pagaríamos al dueño de la casa por alquilársela.
  • La parte que devuelve capital reduce el importe del préstamo y por tanto reduce paulatinamente los intereses que pagamos. O sea, si repagamos 100€ de capital y la hipoteca está al 2%, dejaremos de pagar ahora ese 2% sobre los 100€ que hemos repagado. Esto es como si estuviéramos invirtiendo 100€ al 2% de interés.
Conviene hacernos dos preguntas:
  • Si alquilara una casa idéntica a la que quiero comprar, ¿pagaría más o menos que los intereses del banco? Pidamos al banco un cálculo de cuanto pagaremos al mes de capital y de intereses durante el primer año. Tomamos la cantidad de intereses mensuales y le sumamos un 25%. Esto es porque el préstamo no será por el total y tenemos que ajustar el coste financiero de la entrada que ponemos mas los gastos. Si los intereses son 600€, consideremos 750€ como el coste financiero de comprar y comparemos eso con el coste de alquilar una vivienda idéntica
  • Invertir la parte de devolución del capital en devolver la hipoteca, es decir, invertirlo a un 2% de interés, ¿es la mejor inversión que puedo elegir para mi dinero?
Los lectores más impacientes ya estarán reclamando: ¿y la apreciación de la vivienda? Ese es el factor que hace que sea una buena inversión.
Axioma 2: Revalorización de las viviendas = Inflación
Este es un principio de economía básica que debería resultar obvio. Si el coste de las viviendas fuera superior a la inflación, llegaría un momento en que las personas no podrían comprar viviendas y su precio bajaría exactamente hasta el nivel en que las personas se lo puedan permitir, con lo cual se haría cierto de nuevo el principio. Sin embargo todo el mundo cree firmemente que eso no es así. Las razones son múltiples.
  • El sistema económico y político incentiva fiscalmente la compra de viviendas para generar demanda artificial y limita artificialmente la oferta (suelo, licencias...) para obtener recursos financieros en el proceso de autorización
  • Los índices que miden los precios solo toman en consideración las propiedades que se venden, no las que se subastan, las que se destruyen, las que simplemente no se venden
  • El hecho de que el tiempo transcurrido entre la compra y la venta sea habitualmente muy largo, hace a los compradores más conscientes de la ganancia obtenida aunque el tiempo requerido para obtenerla sea tan largo que una vez anualizada la rentabilidad no sea tan llamativa.
A pesar de todo ello, cada tantos años se produce una crisis en el sector que desinfla abrupta (y dramáticamente) esa burbuja artificial y devuelve el precio de las viviendas al lugar apropiado. Esto no quiere decir que no se pueda ganar dinero con la apreciación del valor de una vivienda. Pero la clave para obtenerlo es siempre comprar barato y no comprar en base a expectativas de crecimiento futuro. La ganancia hay que hacerla en la compra, no en la venta.

Ya sé que las viviendas sí producen una rentabilidad vía alquiler o vía ahorrarse el alquiler que uno pagaría. De esto tratamos en este siguiente punto:
Que la rentabilidad compense los costes
Para hacer bien las cuentas uno debería llevar una contabilidad separada que tuviera en cuenta todos los costes asociados a la propiedad de una vivienda:
  • En el momento de la compra (aproximadamente un 10% entre impuestos, notaria, registro...)
  • Durante el tiempo que dura la propiedad; obras, mantenimiento, seguros, deterioro, depreciación
  • Costes de inmovilidad geográfica: perdida de oportunidades profesionales por estar ligados a una ubicación determinada, costes de transporte por haberse trasladado a donde podíamos pagarnos una casa suficiente, lejos del trabajo o de la familia y amigos...
  • En el momento de la venta: plusvalías, comisiones a inmobiliarias...
Y a la hora de contabilizar la rentabilidad, tengamos en cuenta el ahorro real de alquiler una vez descontados los costes financieros que mencionamos más arriba debidos al coste de alquilar el dinero.
¿Cuándo y qué comprar?
Como decía al principio, no pretendo defender que haya que alquilar siempre y nunca comprar. Pero antes de lanzarse alegremente a comprar convendría tener en cuenta los siguientes aspectos:
  1. Probablemente sea más interesante comprar la segunda vivienda (vacacional) y alquilar la primera porque al estar menos ligada a nuestro desarrollo profesional y vital, no tendremos que venderla salvo cuando la oportunidad lo merezca y podemos esperar a comprarla a encontrar la oportunidad más ventajosa. También este tipo de propiedad nos da rentabilidad mediante el ahorro de nuestro propio alquiler vacacional o mediante el alquiler a terceros.
  2. Deberíamos considerar la posibilidad de acumular patrimonio financiero en otro tipo de inversión a largo plazo más rentable y poder así comprar la propiedad que queramos al contado con nuestro propio dinero.
  3. Si aún así queremos comprar, deberíamos actuar como inversores y al menos acumular la cantidad suficiente de patrimonio líquido para poder comprar en el momento más ventajoso y aprovechando oportunidades que surjan por crisis inmobiliarias o por problemas de los propietarios.
Hagamos las cuentas: sumemos los costes totales, comparemos con el alquiler de una vivienda idéntica, tengamos en cuenta los costes de oportunidad de invertir nuestro dinero y sólo si la cuenta es favorable a la compra, hagámoslo.

martes, 29 de marzo de 2011

Estafas a la española


Un artículo de Lucía Martín (Otra aparición en prensa con opiniones de Javier García Monedero al hilo de la noticia sobre la detención de los responsables de una empresa de "inversiones" en Forex. Visitad y comentar, por favor.

Germán Cardona ha sido detenido acusado de un fraude que afecta a 100.000 clientes a nivel mundial. Su compañía, Finanzas Forex, ofrecía rentabilidades de hasta un 20%. 

Tristemente, esta noticia u otra muy parecida la volveremos a escribir, con toda seguridad, dentro de unos años porque lo de las estafas piramidales no es nuevo y es un fenómeno que se repite a lo largo de los años. Se nutre básicamente de la avaricia de los inversores y de la confianza: “mete aquí tu dinero que yo he metido el mío y mira cuánto me han pagado”. Y la madeja va engordando…
Evolution Market Group, más conocida como Finanzas Forex, ha captado a miles de inversores atraídos por la gran rentabilidad: la empresa, con sede en Panamá, decía dedicarse a la compraventa de divisas. Aparte de asegurar el capital, Finanzas Forex prometía unas rentabilidades mensuales del 10% para cantidades de entre cien y 4.000 dólares. A partir de 50.000 dólares los intereses eran del 20%... una locura considerando el precio del dinero y las rentabilidades que ofrecen las entidades financieras en cuentas y depósitos. La fórmula era la de una estructura piramidal, estructuras de sobra conocidas en nuestro país y que funcionan pagando las rentabilidades con el dinero de los clientes que van llegando. Hasta que el castillo de naipes se cae.
Hace tres años la CNMV ya lanzó la voz de alarma sobre esta empresa, pero eso no impidió que el número de crédulos inversores siguiera creciendo. No se sabe a cuánto asciende el fraude del que ya se conoce como mini Madoff español: la policía lo cifra en 300 millones de dólares, aunque podría llegar hasta los 1.600 millones.
Hace un mes, uno de nuestros expertos alertaba sobre esta empresa en el artículo Inversiones en mercado Forex. “Es sorprendente la lentitud con la que actúan los supervisores y la policía, esta compañía es sólo una de las que lleva desarrollando esta actividad desde hace tiempo. Los esquemas piramidales como éste desaparecen cuando se agota la posibilidad de pagar y reaparecen con otro nombre una y otra vez”, explica Javier García Monedero, de Xada72. “Sobre Finanzas Forex, que es la segunda iniciativa vinculada a los mismos promotores, ya se publicó información en prensa y una inclusión en la lista de advertencias de la CNMV, pero no se ha hecho nada para detener la actividad durante estos dos últimos años”, continúa.
El analista considera necesario investigar no sólo a los promotores de estas iniciativas sino también a los primeros inversores: “Muchos de ellos, en especial los primeros, son tan culpables de extender el fraude como los promotores. Cada uno de estos esquemas piramidales suele durar entre uno y dos años”, cuenta.
El principio de estos esquemas es siempre el mismo: conseguir que inviertan algunos a los que se les empieza a pagar las exageradas rentabilidades. Cuando se les paga lo prometido, se les anima a que traigan más y más inversores, premiándoles por ello. “Cuando el flujo no basta, la captación se detiene y se deja de devolver el dinero a los últimos incautos”, dice García. “Es muy importante que la CNMV, el Banco de España y la DGS obligue a las entidades registradas a que cumplan con la ley. Pero sería igualmente interesante que prestaran atención a lo que ocurre en pueblos y ciudades donde decenas de empresas no registradas hacen su agosto abusando de la ignorancia de la gente”, finaliza. En esto no hay más regla que el sentido común: desconfíe de las altas rentabilidades, nadie da duros a cuatro pesetas…

Seguro de vida, ¿cómo elegir?

A la hora de escoger es mejor decantarse por la prima nivelada en vez de la anual renovable.

Protegemos nuestros bienes (casa y coche principalmente) con sus respectivos seguros, y para proteger los ingresos se utiliza el seguro de vida (y de invalidez) principalmente, aunque también se contratan otros como el de dependencia, el de baja por enfermedad, etc. Pero, ¿cómo elegir?, y, ¿durante cuánto tiempo contratarlo y por qué importe? “Yo descartaría los seguros de accidente como sustitutos de los de vida: lo que provoca la reducción de ingresos es el fallecimiento o la invalidez, no la forma en que éstos se producen”, explica Javier García Monedero, presidente de Xada72. A este experto tampoco le gustan los seguros de vida denominados “anuales renovables”, los que nos endosan los bancos y cajas cuando contratamos una hipoteca: “Estos productos suben la vida cada año, normalmente en proporción al riesgo, y como el riesgo aumenta con la edad, resultan excesivamente caros”, comenta. Además, pueden ser cancelados por la aseguradora en cada renovación y así nos veríamos sin estar cubiertos en caso de necesidad. Lo idóneo es contratar un seguro de vida temporal con prima nivelada: ésta no sube con los años con lo que nos resulta más económica a medida que vayan creciendo nuestros ingresos.
¿Por cuánto tiempo contratarlo? 

“Recomiendo hasta que nuestro hijo menor tenga 26 años”, explica García. Para establecer el capital a asegurar basta con calcular cuánto se reducirían los ingresos en caso de fallecimiento: una buena regla es considerar el 50% de lo que ingreses. “Se multiplica esa cantidad por 12 para establecer el déficit anual a cubrir. Después, se multiplica la cantidad resultante por 20. Por ejemplo, una persona que gane 1.200 euros al mes requeriría 600 (la mitad) multiplicado por 12 y el resultado, por 20. 144.000 euros de cobertura”, continúa García. Esa cantidad invertida de forma conservadora (a un 5%) arrojaría anualmente 7.200 euros, que es el déficit a cubrir (600 euros mensuales). Esta regla se aplica a cada una de las personas de la unidad familiar que genere ingresos.
Es fundamental también vigilar las coberturas. El seguro debe cubrir el fallecimiento por cualquier causa, con las exclusiones absolutamente imprescindibles: “Por ejemplo, exclusiones como el suicidio, la imprudencia temeraria o la conducción bajo los efectos del alcohol son razonables pero no así exclusiones como picaduras de insectos”, cuenta García.
Si hay posibilidad, es recomendable contratar la garantía por invalidez permanente y la de enfermedades terminales. “Sin embargo son poco útiles las de doble o triple capital dependiendo de la causa de fallecimiento”, finaliza. Fundamental, elegir una buena compañía aseguradora.
Resumiendo, lo aconsejable sería un seguro temporal con prima nivelada a tantos años como nuestro hijo menor tarde en cumplir 26, por un capital equivalente a 20 veces el déficit anual a cubrir. ¿La más completa? Con coberturas adicionales de invalidez absoluta y permanente y de enfermedad terminal.

El seguro de vida creció en 2010 un modesto 2%.

Más información: www.unespa.es