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martes, 8 de noviembre de 2011

Guardar, ahorrar, especular o invertir

Hay muy pocos animales en la naturaleza que produzcan más de lo que necesitan. La mayor parte de los animales consumen todo lo que su cuerpo requiere y su producción se limita a cazar lo necesario para comer. Es decir, que no producen. Solo consumen o son consumidos. Algunos animales tienen características fisiológicas que les permiten almacenar en su cuerpo lo que digerirán más tarde. Son ajustes de horario o de calendario. Pero al final consumen también lo mismo que producen. Hay animales que fabrican cosas, como las abejas, y las conservan para cuando las necesiten - hay fábulas sobre ello.
El hombre es el animal por excelencia que se define por su capacidad de producir y de atesorar más de lo que necesita. El progreso de la humanidad está muy relacionado con el incremento de esa capacidad.
Sin embargo, habrá una gran diferencia en el éxito de cada persona y grupo social si se dedican simplemente a guardar el exceso de producción, a ahorrarlo o a invertirlo.
Porque esas son las tres cosas que se pueden hacer con el dinero no consumido: Guardarlo debajo del colchón, ahorrarlo en una cuenta corriente o en un depósito bancario o invertirlo. Por mucho que se empeñen algunos, las cosas, los bienes tangibles no incrementan su valor con el paso del tiempo. Tal vez aumente su precio pero no su valor. Lo más probable es que el valor disminuya debido al deterioro producido por el paso del tiempo. Los seres humanos compramos cosas y las guardamos o las usamos. Hay quien piensa que se puede invertir en oro, en cuadros o en naranjas. En mi opinión, esas no son inversiones reales. Si compramos oro y lo dejamos quieto durante 100 siglos, su valor no se incrementará, tal vez se oxide y desaparezca pero no producirá nada. Con los bienes tangibles lo que si se puede hacer es especular. Luego volveremos a ello.
Caso distinto son las empresas. Una empresa consiste en una combinación de factores de producción (dinero, maquinaria, materias primas, inteligencia, creatividad, combustibles, trabajo humano… ) que puestos a trabajar, PRODUCEN MÁS VALOR que la suma del valor de los factores utilizados. Es decir, generan riqueza, crean valor.
Acabo de mencionar entre los factores de producción uno especial: el dinero. El dinero en forma de capital puede ser el motor que inicia la actividad de la empresa al permitirle comprar los factores iniciales. Es la existencia de empresas la que nos da a todos la oportunidad de hacer algo con nuestro dinero.
Decíamos que una de las cosas que podemos hacer con el dinero es guardarlo: en el colchón o en la lata del café o como aquel campesino que iba todos los sábados al banco a que le enseñaran el dinero que les había dejado en depósito. El dinero guardado así es tan inútil como cualquier otro bien tangible. No crece, solamente se deteriora. Aparte del deterioro físico del dinero o de su pérdida, pierde valor por culpa de la inflación. El continuo incremento de la demanda de bienes hace que cada vez los precios suban con lo que el dinero pierde parte de su valor. Mala idea pues  la de guardar el dinero.
Otra forma de conservarlo sin que pierda todo su valor, es ahorrarlo en cuentas corrientes remuneradas o en depósitos bancarios. Consiste en entregarle nuestro dinero a un banco para que lo utilice en la economía real prestándolo como capital a quien lo necesita y obteniendo con ello unas ganancias. El banco a cambio de nuestro depósito nos devuelve un poco de la rentabilidad que ha obtenido con lo que compensamos la perdida de valor debida a la inflación.
Llegado a este punto, un lector podría preguntarse: ¿Por qué le dejamos al banco nuestro dinero para que gane altas rentabilidades y nos devuelva una pequeña fracción? La respuesta también es sencilla: Porque nosotros no sabríamos invertirlo adecuadamente y correríamos el riesgo de perder nuestra inversión o al menos, de no poder disponer de nuestro dinero cuando lo necesitáramos. El banco nos garantiza que lo obtendremos en la fecha fijada pase lo que pase.
Aún así, muchas personas, hartas de que el banco se lleve todo el beneficio, se deciden a invertir el dinero en bolsa hasta que pierden una buena parte y, asustados, vuelven a poner lo que les queda en el banco. Este tipo de persona, queriendo hacerse rico pronto, más que invertir, lo que hace es especular, pretender comprar barato y vender caro. Es algo extraordinariamente difícil. Si fuera fácil no estaría yo aquí a las dos de la madrugada escribiendo este artículo.
¿No hay solución pues? Claro que la hay. La respuesta es simple: la clave es el TIEMPO.
GUARDAR: Ese dinero que se va a gastar enseguida, en las próximas horas o días. Guardarlo en el bolsillo o en la cuenta corriente y aceptar que en ese plazo a penas perderá valor.
AHORRAR: Ese dinero que necesitaremos en un plazo más largo de tiempo pero siempre corto, es decir, menos de 10 años, usaremos depósitos bancarios o prestaremos nuestro dinero a empresas en forma de bonos o al estado en forma de pagarés y letras. Así, cuando lo necesitemos, no perderemos sino que obtendremos como los bancos un poquito del beneficio empresarial, de la riqueza generada por las empresas
INVERTIR: Si se trata de reservar dinero para plazos muy largos, 10 años o más, debemos invertir nuestro dinero, convertirnos directamente en propietarios de las empresas a través de fondos de inversión o de planes de pensiones invertidos en Renta Variable. Si seguimos reglas prudentes de diversificación, no correremos riesgos significativos y disfrutaremos plenamente de la extraordinaria acumulación de patrimonio que esto permite. En próximos artículos hablaremos de la manera correcta de invertir a largo plazo.
De momento, quedémonos con la lección de que dejar al banco que se lleve todo el beneficio de nuestras inversiones a largo plazo o decidir no ahorrar a largo plazo por creer que no merece la pena, puede que sea una mala idea, casi tan mala como guardar el dinero en el colchón.

viernes, 3 de junio de 2011

El seguro de vida de la hipoteca, ¿obligatorio? (I)

En España, el 80% de la población son propietarios y lo son gracias a una hipoteca y por culpa de esa hipoteca tienen varios productos bancarios y aseguradores que nunca quisieron comprar ni entienden para qué valen: dos planes de pensiones, un seguro de hogar, dos seguros de vida, una cuenta corriente y dos tarjetas de crédito, además de haber domiciliado su nómina y sus recibos.

Lo peor de esta situación, es que está convencido de que no es usted quien necesita esos productos sino su banco y por tanto les tiene muy poco afecto. Si pudiera, los cancelaría.

En especial el seguro de vida. Como no se lo han explicado sino que se lo han exigido, piensa que es una manera de tirar el dinero pero que el banco lo necesita para poder cobrar el préstamo si le pasa algo. Si piensa esto está totalmente en lo cierto porque esa es la razón por la que su banco se lo ha vendido.

Como el banco no está nada convencido de que el seguro de vida sea algo conveniente para usted, le ha vendido una modalidad que es la que a él le conviene y no la que le convendría a Ud. Así pues, probablemente usted tiene un seguro de vida Anual Renovable (1), con muchas y complicadas exclusiones (2) para no tener que hacer muchas preguntas, solo por el importe de la hipoteca (3), con capital decreciente (4) para ajustarse siempre al saldo de dicha hipoteca y en muchos casos, adicionalmente, se han atrevido a cobrarle de golpe varios años de seguro (5) incrementando el saldo del préstamo.

(1) Un seguro es una manera de diluir un riesgo haciendo que todos los que están sujetos al riesgo puedan ser rescatados en caso de ser ellos los que tienen el siniestro. En el caso del seguro de vida, todos pagamos un poco de dinero para que aquellos de nosotros que fallezcamos o quedemos inválidos dejemos a nuestra familia bien cubiertos.
Como es lógico, el seguro de vida es tanto mas caro cuanto más mayor es uno y por eso los seguros de vida anuales renovables nos suben la prima cada año. Es verdad que en los primeros años, cuando apenas tenemos riesgo, pagamos muy poco, pero nadie nos hace ver que en los años posteriores cuando el riesgo sea elevado, la prima será tal vez tan alta que no podremos pagarla. Además, en muchos seguros anuales renovables hay claúsulas que permiten a la compañía no renovarle si se ha producido un cambio en el riesgo, cambio que a Ud. le obligan a comunicar a la compañía. Hay que tener en cuenta que cuanto más baja sea la prima, más dinero le podrán prestar sin pasarse del ratio del 40% de los ingresos en cuotas de préstamos y seguros.

(2) Como el banco no confía en que Ud. esté dispuesto a rellenar un cuestionario médico, le coloca un seguro en el que el empleado pueda pasar de puntillas sin hacer apenas preguntas. Como es lógico, en ese tipo de seguro, las compañías de seguros incluyen un montón de cláusulas a las que acogerse para no pagar los siniestros dudosos.
Como consecuencia Ud. no sabe nunca si de verdad está cubierto y se limita a pagar sin preguntar.

(3) El banco está solo interesado en recuperar su préstamo por lo que ni se le ha ocurrido considerar cuáles son sus necesidades reales de protección. La cuota del préstamo es solo una parte del déficit que le queda a la familia. Hay que reemplazar todos los ingresos que se pierden en una situación así. Aproximadamente, diez veces el ingreso anual si es posible para poder vivir de la rentabilidad de ese capital sin que se agote.

(4) Lo más escandaloso es que muchas veces el banco, para cobrar una buena comisión de la compañía de seguros y para asegurarse de que usted no deja de pagar la prima, le ha financiado la prima de 5 ó 10 años de su seguro y !!! le cobra intereses por ello!!!
Antes podía simplemente dejar de pagar el seguro o contratarlo con otra entidad. Ahora las entidades incluyen en sus escrituras de hipoteca cláusulas que condicionan el precio que le dan al mantenimiento de todos los productos adicionales.

!Qué gran fracaso comercial! La banca es el único negocio que no sueña con ofrecer a sus clientes soluciones y productos atractivos sino que le “chantajea” con un producto (el crédito) para forzarle a comprar de todo.

En nuestra próxima entrega le contaremos qué puede hacer para salir de esta situación y si al hacerlo puede ahorrarse algún dinero.

lunes, 31 de enero de 2011

Inversiones en “mercado Forex” (Por Javier García Monedero)

En estos momentos en que la confianza de los consumidores se ve afectada por la profunda crisis del sistema financiero, están recorriendo España distintos esquemas piramidales fraudulentos cuyo factor común es una pretendida inversión en los “mercados de divisas” o “mercado Forex”. 
Bajo el término Forex se conoce al mercado internacional de divisas donde cualquier persona o institución puede comprar o vender divisas. Antiguamente un particular no tenía más remedio que acudir a su banco (o casa de cambios) para comprar o vender cualquier divisa y esa entidad declaraba ese movimiento a las autoridades financieras. Con la liberalización y modernización de la economía han surgido plataformas perfectamente legales que permiten a los particulares comprar y vender divisas a través de Internet, si previamente abren una cuenta con esa institución.

Aquellos particulares que sean suficientemente arriesgados, listos y afortunados pueden ganar dinero (y perderlo) con esa actividad especulativa como podrían hacerlo en los mercados de materias primas, de futuros, de renta variable, de renta fija, de petróleo, de zumo de naranja o de cromos. Feliz o desgraciadamente no ha nacido una persona que haya dado con la fórmula de obtener especulando de manera continuada rentabilidades muy superiores a la inflación. Así pues, solo la actividad productiva (no especulativa), es decir aquella actividad en la que personas, recursos materiales y conocimientos se combinan para proveer servicios o para convertir alguna materia prima en un producto de mayor valor, es la que puede producir beneficios sin que alguien tenga que perder para que otro gane.

Constantemente se inventan sistemas para que unos pocos ganen a costa de que muchos pierdan. Alguna de estas actividades es perfectamente legal, por ejemplo la lotería. Sin embargo, hay tramposos muy hábiles que montan sistemas fraudulentos en los que hacen creer a las personas que invierten su dinero cuando en realidad están jugando a una lotería ilegal en la que se invierte mucho y se gana algo solo si uno mismo acepta en convertirse en tramposo a su vez y engañar a otros en una cadena sin fin. Es lo que se llama una pirámide. Tengo la certeza absoluta de que no es posible generar rentabilidades significativas de manera constante y durante mucho tiempo en inversiones especulativas. El disfraz de las inversiones en Forex empieza por su nombre. Hace creer a los incautos que pertenece a ese mercado en el que participa todo tipo de instituciones. Esto se llama ingeniería social: adquirir apariencia de legalidad.

El siguiente elemento es hacer creer a los inversores que realmente invierten en divisas. Como ese inversor no está informado de que las divisas no producen más que el tipo de interés de cada moneda y que especular con su valor es incierto y arriesgado, la avaricia le invita a creerse el cuento como quien cree en los Reyes Magos.

El momento clave es cuando comprueba mediante extractos e incluso recibiendo dinero que efectivamente, por los 1.000€ que puso y por los que le prometieron un 20% mensual, el primer mes le pagan 200€. ¡¡Esto es un chollo!!

Cuando el segundo mes ve que de nuevo le pagan 200€, se pone aun más contento pero otras personas empiezan a advertirle del fraude en el que se ha metido, empieza a pensar: Ojalá no se caiga esto antes de que recobre mi dinero. Entre esa duda, la avaricia y la credulidad, prefiere atender las peticiones de ayudar a que más personas se beneficien de este extraordinario chollo.

Atrapado en el sistema, lo ignora todo. Algunos, los más listos, van escapándose cuando aún están a tiempo. Ojo: muchos de estos esquemas se revisten de respetabilidad mostrando alguna entidad extranjera debidamente registrada en su propio país. En el mejor de los casos, esto no quiere decir más que realmente existe en ese país una entidad registrada, no que esa entidad esté autorizada a vender inversiones en nuestro país.

Conclusión: estos esquemas ofrecen rentabilidades del 5% o del 10% mensual y comisiones para los agentes de otro tanto. Todo el mundo puede comprender que si rentabilidades así fueran posibles nadie arriesgaría su capital en montar empresas ni proyectos, sino que simplemente invertirían en Forex. No caiga en la tentación y asegúrese de que invierte siempre a través de una entidad legalmente autorizada para ello. Miles y miles de personas han perdido su dinero en estos esquemas. La policía no los conoce, la CNMV no los supervisa y el consumidor no sabe a quien acudir. No sea el próximo en caer.